Una empresa puede buscar establecer operaciones reguladas en El Salvador como parte de su arquitectura internacional. El primer paso es identificar exactamente qué actividades desarrolla y cuáles requieren registro o autorización.
El cumplimiento bajo la LEAD se debe analizar por separado del derecho a ofrecer servicios o valores en las jurisdicciones de los usuarios finales. La supervisión salvadoreña no equivale a un pasaporte regulatorio mundial.
La ruta práctica comienza por un mapa de actividades y territorios, revisión de la estructura societaria, políticas AML/KYC y asesoría especializada en cada país afectado.
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